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LA DEPRESIÓN NO SIEMPRE SE VE TRISTE:SEÑALES QUE SUELEN IGNORARSE

  • Foto del escritor: THK Marketing
    THK Marketing
  • 26 may
  • 6 min de lectura

Cuando se habla de depresión la gente suele imaginar solo a la persona profundamente triste o sin ganas de salir de la cama. Sin embargo, la realidad es más compleja.

La depresión es un trastorno de la salud mental que puede afectar diversas áreas en la vida de una persona, principalmente se asocia con síntomas como la pérdida de interés o placer en actividades cotidianas (Anhedonia), alteraciones en el sueño, cambios en el apetito, dificultad para mantener la concentración y toma de decisiones. No obstante, la depresión no siempre se manifiesta de forma evidente, en muchos casos se expresa a través de cansancio, desconexión emocional y el esfuerzo silencioso de seguir adelante.


¿Por qué no siempre es evidente?

No siempre resulta fácil identificar la depresión, ya que muchas personas continúan con sus actividades habituales. Algunas logran mantener sus responsabilidades laborales, académicas o familiares, cumplen con sus tareas, interactúan socialmente e incluso pueden aparentar estar bien. Sin embargo, esto no refleja necesariamente su estado emocional interno. Es común que los síntomas se normalicen y se atribuyan al estrés, al cansancio o a “malos días”. Esto puede llevar a que la persona minimice lo que siente y

no lo reconozca como una posible señal de un problema de salud mental.


Señales que suelen ser desapercibidas

La depresión puede manifestarse de formas que no siempre coinciden con la idea tradicional de tristeza visible. De acuerdo con la American Psychiatric Association (APA), también puede presentarse con síntomas menos evidentes como irritabilidad o cambios en el estado de ánimo. Algunas de estas señales incluyen:

Fatiga persistente: La depresión se ha asociado con alteraciones en neurotransmisores importantes como la dopamina y la noradrenalina, los cuales están relacionados con el estado de ánimo, la motivación y la energía. Lo que puede generar una sensación constante de cansancio incluso después de descansar.

Dificultad para concentrarse: Puede presentarse una disminución en la capacidad de atención, memoria y toma de decisiones. Actividades cotidianas como leer, trabajar o seguir una conversación pueden volverse más difíciles. La sobrecarga de pensamientos negativos que pueda tener la persona, disminuye los recursos cognitivos para poder concentrarse.

Alteraciones en el apetito : Algunas personas experimentan una disminución en el apetito, mientras otras pueden presentar un aumento. El malestar emocional se asocia con conductas de alimentación como forma de afrontamiento, la persona puede recurrir

a la comida para obtener un alivio momentáneo o haciendo que la alimentación deje de percibirse como una necesidad o fuente de placer.

Retraso psicomotor : Se refiere a una disminución de la velocidad de pensamientos y movimientos. Puede observarse en un habla más lenta, menor expresividad o movimientos reducidos.



El papel del estigma en la depresión


Cuándo acudir con un profesional

El estigma dirigido a la depresión continúa siendo una de las principales barreras para su identificación y tratamiento, a pesar de los avances en salud mental, persisten creencias erróneas que la interpretan como una debilidad personal o falta de voluntad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 332 millones de personas (4% de la población mundial) padecen depresión, donde cerca del 73.9% de los casos no reciben tratamiento en América Latina. En gran parte debido a los estereotipos negativos, creencias erróneas, leyes o políticas limitantes hacia aquellas personas que padecen de esta enfermedad. Además, el estigma puede ser internalizado, generando sentimientos de culpa, vergüenza o invalidez a su experiencia emocional.

Entre las ideas más comunes se encuentran, que con solo “pensar positivo” se combate esta enfermedad. Pero la realidad, no solo altera el área cognitiva, sino también, se involucran factores conductuales, físicos, biológicos y sociales . Otra creencia común es considerar a la depresión como “falta de voluntad“, esto puede llevar a ocultar o minimizar los síntomas de las personas quienes padecen de esta enfermedad. En este sentido el estigma no solo afecta la percepción social, sino también la forma en la que experimentan la depresión, generando una desconexión entre lo que sienten síntomas se intensifiquen. El abordaje temprano en fases menos complejas eleva un mayor insight en terapia, ayuda a adaptar herramientas para el manejo de pensamientos y emociones de mejor manera. Por otro lado, la intervención familiar y social temprana, contribuye a mantener el funcionamiento, rendimiento y participación en su día a día, seguir participando en dinámicas sociales de manera progresiva, generar una convivencia en donde la psicoeducación sea la base de comprensión y apoyo. Cuando la depresión no se atiende a tiempo, puede desencadenar una serie de complicaciones como lo son trastornos de ansiedad, ya que en depresión la amígdala suele estar hiperactiva internamente y lo que expresan en el exterior dificultando aún más su identificación. Incluso reconociendo síntomas las personas evitan buscar ayuda por miedo a ser etiquetadas, discriminadas o enfrentar posibles consecuencias. Así, mientras la sociedad percibe una sonrisa, muchas personas con depresión sostienen en silencio

un ánimo quebrado oculto tras el peso del estigma.


Importancia de identificar síntomas

La detección temprana permite tener un tratamiento oportuno, previniendo lo cual genera una sensación constante de peligro o una respuesta desadaptativa ante estímulos negativos. También puede traer consigo problemas con el consumo de sustancias, problemas médicos debido al descuido físico o somatización y aumentar el riesgo de ideas suicidas. Si bien, existe una probabilidad de respuesta al tratamiento más alta, de igual manera se favorecería la reducción del estigma promoviendo reconocimiento del trastorno como una condición grave, intervenir y brindar apoyo desde etapas tempranas y no únicamente cuando el cuadro se ha agravado contribuye a modificar positivamente la percepción social de este padecimiento.

Cuándo acudir con un profesional

El estigma dirigido a la depresión continúa siendo una de las principales barreras para su identificación y tratamiento, a pesar de los avances en salud mental, persisten creencias erróneas que la interpretan como una debilidad personal o falta de voluntad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 332 millones de personas (4% de la población mundial) padecen depresión, donde cerca del 73.9% de los casos no reciben tratamiento en América Latina. En gran parte debido a los estereotipos negativos, creencias erróneas, leyes o políticas limitantes hacia aquellas personas que

padecen de esta enfermedad. Además, el estigma puede ser internalizado, generando sentimientos de culpa, vergüenza o invalidez a su experiencia emocional.


De acuerdo con criterios clínicos como los establecidos en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), la duración, intensidad y el

impacto de los síntomas son factores clave para determinar la presencia de un trastorno depresivo. Se recomienda acudir con un profesional cuando los síntomas de pérdida de interés o motivación, cansancio, estado anímico bajo, irritabilidad, persisten durante al menos dos semanas o más y están presentes la mayoría de los días dentro de esas dos semanas. También es importante buscar ayuda cuando el malestar emocional se vuelve difícil de manejar o aparecen pensamientos de autolesión o suicidio.

La depresión es un trastorno complejo que no siempre se manifiesta de la forma en que comúnmente se imagina, en muchos casos, se presenta de manera silenciosa, a través de cambios sutiles en el ánimo, la energía, la motivación o la forma de relacionarse con el entorno. Esta falta de visibilidad, sumada al estigma y a la normalización del malestar, puede hacer que las personas pasen largos periodos sin reconocer lo que les ocurre o sin buscar ayuda. Comprender que la depresión puede tomar distintas formas es fundamental para identificarla a tiempo. Asimismo, es importante cuestionar las creencias que rodean a la salud mental donde es importante aclarar que la depresión no es una debilidad, ni una falta de carácter, ni algo que deba resolverse únicamente con esfuerzo personal. Es una condición de salud que requiere comprensión, atención profesional y en muchos casos, tratamiento hospitalario. Romper con estas ideas permite construir entornos más empáticos, donde pedir ayuda sea un acto de cuidado, un espacio el cual hablar de depresión también implica aprender a mirar más allá de lo evidente por ejemplo observar con mayor atención, notar cambios sutiles y reconocer que el bienestar emocional es tan importante como la salud física. Tanto a nivel individual como colectivo, promover una cultura de atención y prevención puede marcar una diferencia significativa en la vida de muchas personas. Por eso, escuchar sin juicio y reconocer lo que no siempre es visible puede marcar una diferencia, porque, detrás de muchas vidas que parecen seguir con normalidad, hay batallas silenciosas que también merecen ser vistas, comprendidas y acompañadas.

 
 
 

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