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Hospital Psiquiátrico Puebla 
Casa de Salud - Puebla 
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Trastorno de ansiedad generalizada: cuando la preocupación se vuelve abrumadora

Casa de Salud
hace 2 horas
4 min de lectura

Como profesional de la salud mental, me encuentro con frecuencia en consulta con personas que llegan agotadas y me dicen: «Siento que no puedo apagar mi mente, siempre me estoy preocupando por todo y espero lo peor». Si esta sensación te resulta familiar, es importante que sepas que no estás solo y que lo que experimentas tiene nombre: trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

A continuación explico, de manera clara y cercana, de qué se trata este trastorno, cómo identificarlo y qué caminos existen para recuperar el bienestar.

Qué es el TAG

Sentir ansiedad ante eventos estresantes es una respuesta humana normal. El TAG va mucho más allá de las inquietudes cotidianas: quienes lo viven experimentan una preocupación extrema, constante y difícil de controlar sobre aspectos diarios como la salud, el trabajo, las finanzas o la familia, incluso cuando no existe una razón objetiva para alarmarse.

Esta sensación persistente de pavor e inquietud puede durar meses o años y afectar de forma importante la calidad de vida y el funcionamiento diario. Suele desarrollarse de forma gradual: puede aparecer a cualquier edad, aunque con frecuencia comienza en la adultez temprana, y se presenta más en mujeres que en hombres.

Síntomas emocionales y físicos

El TAG no solo habita en la mente: involucra tanto aspectos emocionales como respuestas físicas del cuerpo. Entre los síntomas emocionales y cognitivos se encuentran:

  • Dificultad para controlar las preocupaciones o el nerviosismo constante.

  • Inquietud, sensación de estar «con los nervios de punta» o incapacidad para relajarse.

  • Problemas para concentrarse o quedarse con la mente en blanco.

  • Sobresaltarse con facilidad e irritabilidad.

  • Conciencia de que se está preocupando mucho más de lo razonable.

Los síntomas físicos más frecuentes son:

  • Fatiga o cansancio constante.

  • Tensión o dolores musculares, de cabeza o de estómago.

  • Dificultad para conciliar o mantener el sueño.

  • Temblores, tics, sudoración excesiva, mareos o sensación de falta de aire.

  • Dificultad para tragar y necesidad frecuente de ir al baño.

También hay diferencias por edad. En niños y adolescentes, la preocupación suele centrarse en el rendimiento escolar o deportivo, en catástrofes naturales o en la salud de sus seres queridos. En adultos, con frecuencia se enfoca en la estabilidad laboral, la salud propia y familiar, la economía del hogar y las responsabilidades diarias. Es habitual que los síntomas tengan altibajos y empeoren en periodos de alto estrés, como crisis familiares, exámenes o enfermedades.

Por qué aparece

El TAG es multicausal y no se debe a una «debilidad de carácter». Entre los factores involucrados se encuentran la genética y la biología, ya que existe cierto riesgo hereditario y participan procesos biológicos y regiones del cerebro encargadas del miedo y la ansiedad, y los factores ambientales, pues la exposición a situaciones traumáticas o vivir en entornos de estrés sostenido incrementa el riesgo de desarrollarlo.

Dos personas conversando en un jardín interior, imagen institucional de Casa de Salud

Diferencias entre ansiedad normal y TAG

La ansiedad cotidiana suele ser proporcional a lo que la provoca y disminuye cuando el problema se resuelve. En el TAG, en cambio, la preocupación es excesiva, aparece por muchos motivos distintos y no cede aunque el problema haya pasado. Según el Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), para hablar de TAG la preocupación debe presentarse la mayoría de los días durante al menos seis meses, ser difícil de controlar y acompañarse de varios síntomas, como inquietud, fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular o problemas de sueño, con afectación en la vida diaria.

Solo un profesional de la salud puede confirmar el diagnóstico. Por eso es importante la valoración: el TAG puede coexistir con depresión u otros trastornos de ansiedad, y algunas condiciones médicas producen síntomas parecidos.

Tratamientos disponibles

La buena noticia es que el TAG tiene tratamiento y es posible recuperar el equilibrio. El primer paso es acudir a un profesional médico o de salud mental para obtener un diagnóstico preciso y descartar otras condiciones. Las principales alternativas son:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): considerada el estándar de oro en psicoterapia, ayuda a reestructurar patrones de pensamiento y a cambiar la forma de reaccionar ante situaciones estresantes.

  • Terapia de aceptación y compromiso (ACT): se apoya en la atención plena y en la fijación de metas para reducir la incomodidad frente a los pensamientos negativos.

  • Tratamiento farmacológico: bajo supervisión médica o psiquiátrica, los medicamentos pueden ser un gran apoyo. Nunca deben iniciarse ni suspenderse sin indicación del médico.

  • Grupos de apoyo: compartir experiencias con personas en situaciones similares brinda un espacio de validación emocional.

  • Estilo de vida: reducir la cafeína, priorizar el descanso, hacer ejercicio e incorporar técnicas como la meditación o la respiración guiada potencian los beneficios de la terapia y de los fármacos.

Cuándo buscar ayuda

Si sientes que la ansiedad interfiere con tu día a día, tus relaciones o tu trabajo, busca ayuda profesional. Hablar abiertamente de lo que sientes con alguien de confianza o con un especialista es el comienzo de la recuperación. Educarnos sobre la salud mental nos quita la culpa y abre la puerta a una vida más plena y tranquila.

Si la ansiedad se acompaña de pensamientos de hacerte daño o de quitarte la vida, se trata de una urgencia: acude de inmediato a un servicio de emergencias o llama al 911.

Si una persona cercana atraviesa una crisis y necesita valoración psiquiátrica, en Casa de Salud (Calle Almolonga 80, Colonia La Paz, Puebla) contamos con atención las 24 horas, consulta externa y hospitalización. Puedes comunicarte al 222 249 5014. También puedes leer sobre ansiedad severa y cuándo buscar ayuda o sobre el tratamiento psiquiátrico en Puebla.

Referencia: Instituto Nacional de la Salud Mental. (2022). Trastorno de ansiedad generalizada: Cuando no se puede controlar la preocupación (Publicación de NIH Núm. 22-MH-8090S). Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, Institutos Nacionales de la Salud.

Escrito por: Psicóloga Beatriz Andrea Torres Hernández. Cédula profesional: 13411274.

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